Cuencos tibetanos.

La terapia de sonido con cuencos tibetanos es una forma antigua de regeneración. Los primeros cuencos estaban hechos de una aleación de varios metales y ya se usaban hace 6000 años en el Lejano Oriente. Los cuencos tibetanos son un fenómeno acústico misterioso, que fue descubierto por “turistas espirituales” en el Himalaya y después de la invasión china del Tíbet apareció también en Europa y Estados Unidos.

El sonido de los cuencos tibetanos y del gong armoniza y permite una relajación profunda de ambos lados del cerebro. Estimula el alivio del estrés a todos los niveles y la eliminación de toxinas del organismo. Después de la terapia de sonido, las emociones se calman y la mente se aclara, y las vibraciones del sonido tienen efecto en el cuerpo después de tocar los cuencos tibetanos.

El sonido que producen, revive los códigos básicos del ADN y activa los códigos que aún no habíamos percibido o habíamos suprimido hasta ahora. Los cuencos tibetanos son uno de los instrumentos musicales más fuertes para la curación con terapia de sonido y vibraciones. Se llaman cuencos tibetanos porque su exótico sonido sigue flotando mucho tiempo después de que hayamos tocado en ellos.

Los cuencos tibetanos están forjados con aleaciones que suelen contener de cinco a siete metales preciosos, que están conectados a los planetas de nuestra galaxia: plomo (Saturno), estaño (Júpiter), hierro (Marte), cobre (Venus), mercurio (Mercurio) , plata (la Luna) y oro (el Sol). 

El tamaño del cuenco y la relación entre los metales afectan el tono, la vibración y la calidad del sonido producido por el cuenco. Los cuencos varían en forma y apariencia,  por lo tanto en sus efectos,  se utilizan para la terapia de sonido de diferentes maneras, con diferentes accesorios para defirentes efectos. 

El accesorio más utilizado son los llamados “golpeadores”, que se utilizan para golpear los cuencos, o mazos de madera que se giran alrededor del borde del cuenco. Además de los cuencos tibetanos, también hay cuencos nepaleses, japoneses, bengalíes y de cristal; estos últimos están hechos de vidrio.

El sonido es sin duda uno de los medios más poderosos, ya que puede llevar al espíritu humano a diferentes estados de conciencia.

En su uso tradicional para la meditación, los cuencos tibetanos se utilizan para la relajación profunda y la regeneración muscular, para aliviar el dolor en las articulaciones, los músculos y los hombros, para aliviar el dolor relacionado con la ciática, el sistema digestivo, dolores de cabeza y migraña o lesiones en la columna, para mejorar circulación, liberar tensiones o bloqueos, abrir el flujo de energía, eliminar las toxinas del cuerpo.

Cuando nos relajamos con los sonidos de los cuencos tibetanos o del gong, nuestra concentración mejora y nuestras tensiones y bloqueos emocionales se alivian. 

El sonido con sus vibraciones puede aliviar dolores mentales o emocionales (baja autoestima, preocupaciones, miedo, ira, ansiedad, depresión, insomnio). 

Los cuencos tibetanos y sus tonos únicos se utilizan para estabilizar la presión arterial, aliviar problemas relacionados con el asma, renovar el funcionamiento de la glándula suprarrenal, para abrir y estabilizar los meridianos y mejorar las respuestas sinápticas en nuestro cerebro.

También ayudan a los niños con trastornos de hiperactividad y estimulan el sistema inmunológico.

A pesar de los numerosos efectos beneficiosos, los sonidos de los cuencos tibetanos y el gong no son un reemplazo de los métodos de curación clásicos, sino solo una herramienta para encender la inteligencia espiritual.

Los estudios científicos han demostrado que los cuencos tibetanos producen ondas específicas...
Los análisis científicos de las ondas cerebrales electromagnéticas han confirmado la existencia de ondas claramente reconocibles, que están conectadas a diferentes estados de conciencia. Se sabe que el cerebro en su estado normal, es decir, en la conciencia cotidiana, produce ondas beta.

Las ondas alfa están presentes en los estados de meditación y conciencia tranquila. Las ondas theta son típicas del estado de sueño, mientras que las ondas delta están presentes solo durante el sueño profundo. Cuando se registraron las ondas producidas por los cuencos tibetanos, los científicos descubrieron patrones de onda que eran los mismos que las ondas alfa producidas por nuestro cerebro. Estas ondas dan una sensación de profunda relajación.






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